En busca de John Viejo: una entrevista con Till Cöster

Till Cöster, cineasta hamburgués instalado en la colonia Tabacalera de la ciudad de México, conversó con Atelier Balbec sobre su primer proyecto documental, tentativamente titulado Gone Missing: El último viaje de John Viejo. A continuación, un vistazo a nuestra entrevista, donde divagamos sobre la vida en cuanto peregrinación, la muerte como estación de trasbordo, el misticismo persa, Jorge Luis Borges y, por supuesto, John Viejo.
Atelier Balbec: Empecemos por el principio, Till, si te parece bien. ¿Quién es John Viejo? ¿A dónde viajó por última vez?
Till Cöster: Con mucho gusto; el principio es tan buen lugar para empezar como cualquier otro. John Viejo es un hombre extraordinario que conocí en una curiosa casa de la ciudad de México hace seis años, cuando, impulsado por la vaga idea de desviarme de un camino aparentemente predeterminado, dejé mi vida estructurada en Alemania y llegué a DF. Tras unos días de vagabundeo, encontré Casa de los Amigos, un centro cuáquero de paz donde conviven viajeros, refugiados y personajes locales, espacio donde se respira una extraña atmósfera de hospitalidad desordenada. Me quedé ahí durante casi un año, trabajando a cambio de una cama. Por dos meses compartí el dormitorio con el viejo John, un estadounidense entrado en años, hombre contradictorio, enfermo tal vez, en general gruñón pero entrañable por sus actos esporádicos de indudable bondad; decía que había sido poeta y boxeador, que había pasado siete años en el desierto, conversando con seres superiores, y siete más en una institución mental. El caso es que John Viejo tenía una idea fija en la cabeza: viajar hasta las profundidades de la selva guatemalteca para morir. En sus propias palabras (según las recuerdo): “I’m going deep where they don’t even speak Spanish. I will say: ‘Buenos días mamá, buenos días papá.’ They’ll know I’m a decent guy. They’ll know I just need a place to sleep.”
Pasó el tiempo, y cuando ya nadie creía en sus planes, llegó a la Casa un joven con intenciones de hacer trabajo social en El Salvador. John Viejo lo reconoció de inmediato como un ángel y lo convenció de acompañarlo hasta Guatemala. Partieron juntos el día siguiente, dos viajeros dispares. Esa fue la última vez que vi a John Viejo.

AB: ¿Cómo surgió la idea de hacer el documental?
TC: Surgió a través de conversaciones con dos compañeros de Casa de los Amigos con quienes he permanecido en contacto durante estos años: John Pike (Juano, quien por cierto es el director de fotografía del documental) y Nicholas Wright (Nico). Juano volvió a Texas, Nico se quedó en DF (ahora dirige Casa de los Amigos) y yo regresé a Alemania.
Sobre todo Juano y yo hablábamos de seguir con cámara al hombro los pasos de John Viejo. Sin embargo, en esa época nos faltaban recursos y herramientas para llevar a cabo la idea; pero también, creo que la necesidad de hacerlo todavía no maduraba lo suficiente como para impulsarnos a tomar la decisión definitiva.
En cualquier caso, John Viejo ha sido parte central de nuestra relación durante seis años; cuando vivíamos juntos, él era una presencia imposible de ignorar, y su historia se mantuvo como tema de conversación entre nosotros tres durante todo este tiempo. A mi regreso a México (al Centro de Capacitación Cinematográfica, mediante un intercambio) contacté a Nico y a Juano y los convencí de que me acompañaran a Guatemala en esta búsqueda. Entonces, la idea de documentar el viaje de John Viejo no es mía; si quieres, yo soy más bien el catalizador para finalmente realizarla.
AB: ¿Nos puedes decir en qué fase está el proyecto y cómo te imaginas el producto final?
TC: Ya hicimos el viaje desde la ciudad de México hasta Guatemala. Empezamos a filmar en Casa de los Amigos; siguió el viaje en coche a bordo de la vieja Volkswagen Caribe de Nico; finalmente, la selva guatemalteca. Tengo más de cincuenta horas de material crudo que ahora estoy trabajando con el editor Javier Campos, cuya ayuda y experiencia me resultan invaluables.
El producto final será una especie de roadmovie, una expedición hacia lo desconocido. Su personaje principal es John Viejo, presencia ausente que se manifiesta a través de tres personajes permanentes —Nico, Juano y yo— y muchos otros personajes fugaces que entrevistamos desde DF hasta Guatemala, además de los paisajes y locaciones en sí mismos, lugares-personajes por donde transitó John Viejo.
AB: ¿Qué tema quieres explorar en el documental?
TC: El tema… bueno, este es un concepto muy común en la industria, pero creo que es un término que simplifica demasiado las cosas. Además, debo confesar que no tengo una respuesta satisfactoria a tu pregunta… Suelo decir que más que un tema, el documental aborda un asunto.
Intentaré explicarme. El tema del documental es “La vida y la muerte”, así, con tanta amplitud. Entonces, prefiero explicar que el asunto que me ocupa es la búsqueda de las huellas de John Viejo, quién tomó una decisión radical sobre el tema de la vida y la muerte.
Dada la universalidad de esta cuestión, todos pueden expresar sus ideas al respecto, hayan conocido a John Viejo o no. Por lo tanto, en el camino hasta Guatemala, Juano, Nico y yo, exhortamos a otras personas a considerar la vida de este hombre, a pensar sobre su decisión de ir a buscar la muerte, a formar sus propias ideas sobre él, a compartir con nosotros sus conceptos sobre la vida y la muerte.
La imposibilidad de una existencia aislada, el sentimiento de que vivimos en los otros y a través de ellos, y ellos a través de los demás, es una idea que me fascina; en cierto sentido se puede decir que llevamos a los otros, a todos los que hemos conocido, ignorado, amado y odiado, en nuestros propios cuerpos y almas. A veces el John Viejo mítico y colectivo me parece más “real” que mi propio recuerdo de un viejo medio loco y medio profeta.
AB: En la presentación del proyecto tú citas la siguiente frase de “El acercamiento a Almotásim”, de Jorge Luis Borges: “La insaciable busca de un alma a través de los delicados reflejos que ésta ha dejado en otras.” Este texto es una reseña de un libro apócrifo escrito por un abogado indio en 1934; al final del texto, Borges incluye una nota a pie que resume El coloquio de los pájaros de Farid Uddin Attar, parábola sufí acerca de unas aves en busca del Simurg (el Rey Pájaro), quienes después de un largo peregrinaje se dan cuenta de que el objeto de su búsqueda son ellos mismos. ¿Qué importancia tienen en el documental los textos de Borges y Farid Uddin Attar?
TC: En realidad, la concepción original es mucho más sencilla que las ideas místicas de Borges o del Coloquio. Es cierto que estos y otros textos nutrieron nuestro viaje tras las huellas de John Viejo, pero la fuente del documental es la vida misma, en este caso amplificada en la persona de un hombre extraordinario. Sin embargo, muchas veces hace falta que alguien más inhale tus pensamientos y te los devuelva, transformados, para que cobren mayor coherencia. Las conversaciones con mis compañeros sin duda han jugado este papel para la maduración de la idea original; las lecturas de Borges, Farid Uddin Attar y otros más, fueron una especie de confirmación de que el buscar es un proceso que por sí mismo vale la pena.

AB: Si alguien me preguntara sobre tu método en este documental, yo probablemente contestaría que te conduces mediante una especie de arqueología espiritual. ¿Estarías de acuerdo con eso?
TC: Sí y no. Entiendo a lo que te refieres con “arqueología”, pero el término suena muy científico. Nuestra búsqueda es más bien “poética” o —y con esta parte estoy acuerdo— “espiritual”. Más que reconstruir a John Viejo, como lo haría un arqueólogo, se trata de evocarlo, casi a la manera de un chamán, pero no necesariamente un chamán catártico, sino quizás uno meditabundo, envuelto en cánticos y humo de copal. Por el otro lado, la contemplación de huellas, la evocación del espíritu y el movimiento físico siguiendo a John Viejo nos llevaron a sucesos del pasado que sí pertenecen más al ámbito del arqueólogo, y el final en la selva fue más catártico de lo que esperábamos.
AB: No quiero estropear las expectativas del público sobre el documental, así que no tienes que contestar a esta pregunta si la consideras inoportuna, pero, ¿encontraron a John Viejo?
TC: La presencia o ausencia física de John Viejo —en oposición a su presencia mística o simbólica— es casi irrelevante para el documental. Te aseguro que la respuesta que te voy a dar no surge de un truco premeditado para sonar misterioso, pero, ¿Encontré a John Viejo en la selva? La verdad es que no estoy tan seguro…
AB: Muchas gracias, Till, por la conversación. Te deseamos la mejor de las suertes en esta empresa y esperamos retomar el diálogo contigo muy pronto.
TC: Gracias a ustedes, ha sido un placer, como siempre. Hasta la próxima.
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Por: Cipriano de Guimarães
Imágenes: Nin Solis (2011), Antigua Terminal de Autobuses de Coatepeque, Guatemala, lugar donde John Viejo fue visto por última vez.
